jueves, 29 de enero de 2026

Lo bello




¿Estoy listo? No ha pasado mucho desde la última vez que desee con todas mis fuerzas haberlo intentado. Ese fue un momento de claridad en donde sentía que un sueño estaba al alcance de la mano. Al parecer solo hay una persona. Me siento poco por ahora, pero me cuestiono también ¿qué es poco?, ¿qué es mucho? El valor de las personas debería residir en la pureza del corazón.

Me la paso, últimamente, ensimismado en mis pensamientos, en mis recuerdos y en mis canciones. En los últimos meses he vivido flotando agradablemente, yendo de aquí para allá, escuchando a mis sentidos, explorando un poco más y forzando un poco menos. En un vaivén entre estos, todo para mantener mi ser protegido de la dureza del mundo que los humanos hemos creado.

Cada uno de estos no son poca cosa: mis pensamientos siempre me llevan por lugares insospechados, sin embargo, con el tiempo he aprendido a mantenerlos agradables. Creo que, en cierto modo, no soy el único. En esta actualidad donde todo es efímero, y la vorágine del sistema te engulle en un torbellino de ultra consumismo y ultra producción, ¿quién no sufre de ansiedad? Las expectativas que cumplir y el dinero que ganar nos respiran en la nuca. De ahí que casi todos vivimos ansiosos.

Cuando era más joven esa aflicción acababa conmigo, aprendí de mala manera a controlarla, ahora pienso que cada día es especial y que debe ser disfrutado. El pasado ya no existe y el futuro no está prometido me repito constantemente. Entonces ahora, me permito flotar entre escenarios imaginarios agridulces, que son bellos por imaginar lo que pudo ser, pero a la vez nostálgicos porque si los imagino es porque no pude hacerlos realidad. Visito recuerdos grises para mirar al pasado como enseñanza y no como una condena, sé que no todos podemos aprender de los errores de los demás, entonces me sacrifico y los cometo para aprender de los propios.

Mis recuerdos son aún un tema más profundo, para ser completamente honesto suelo olvidar las cosas que me duelen, y así, de eso no se habla, ni se recuerda. Es inevitable, sin embargo, que estos recuerdos me asalten accionados por un lugar, un olor, un paisaje conocido de mi pasado. Aquí me permito menos flotar en mis memorias, aquí los escenarios están restringidos a momentos de mi vida genuinamente bonitos, en mis memorias no existe lo efímero, quienes lo tocaron, están siempre ahí, y de una forma u otra, formaron quien soy. Y aunque soy una persona terrible para mantener lazos duraderos, —quizá por falta de consideración, quizá por falta de vitamina D—, hay quienes tienen toda mi atención y con quienes me encanta compartir mi tiempo. ¿Soy un tonto pretencioso? Solo aquellos que leen pueden juzgar. 

Mis canciones, por último, hasta hace varios meses estaban ligadas a mis recuerdos, Un signo de que los últimos años he crecido es que he logrado separar ambos, y antes, una canción que me estrujaba el corazón con recuerdos de quien fui ahora no para de sonar en mis oídos y en mi mente. Me alegra mucho ahora poder visitar temas que antes tenía olvidados, he recordado canciones que había dejado atrás, y desde pequeño, recuerdos de mí oyendo música de todo tiempo abundan en mi memoria. En los últimos tiempos, eso sí, descubrir nuevos artistas se ha ido dificultando, al parecer ya todo ha sido inventado y oído.

No quiero dejar de observar lo bello que es el mundo, lo precioso de la luz etérea, lo bello del cielo, lo suave de las nubes y sus formas, lo calmo de la luna, lo tibio del sol, lo armonioso de la música, lo puro de las plantas, lo fructífero de la tierra, lo fresco del agua y el viento, y lo infinito de posibilidades que esperan mañana. Por más arruinado que este mundo se haya vuelto, por más hundido en tormento y desesperación… la vida perdura. Los nacimientos continúan. Hay belleza en ello, ¿no es así?








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