miércoles, 17 de diciembre de 2025

Let the light in


El verano del 2024 fue increíble, fue una época de muchos cambios, fue un verano dorado, acompañado siempre en repetición Let the light in en mis oídos. La celebración de año nuevo, donde me sentí terriblemente desafortunado porque la tristeza me acompañó todo el 2023, fue arruinada por mí. Aquel 31 de diciembre, yo sin planes, pero muy afortunadamente acompañado de mis padres aun sin saberlo, salimos, a recibir el año nuevo a la Costa Verde, solo los tres, pues mi hermano, desde hacía mucho, pasaba año nuevo con su novia, con quien sigue junto y me da mucho gusto que se hayan encontrado los dos en esta vida.

Esa noche estaba tan amargado, el año corría insípido, nada nuevo ni nada bueno había pasado, yo seguía triste por todo y por nada. Recuerdo que llegamos a la Costa Verde minutos antes de la medianoche, apurados y buscando un lugar donde dejar el auto. Me pareció completamente vacío celebrar un nuevo año, pues para mí desde siempre pero solo hasta ese año, nada cambiaba del uno para el otro. Sin embargo, mis padres, quienes desde siempre me han acompañado, trataban de animarme. Yo, por otro lado, era infeliz.

No fue sino hasta el romper de la medianoche, con los fuegos artificiales llenando la vista con sus colores y el aire con sus olores, cuando por fuerza de voluntad, además de pena por toda la velada, que tuve una revelación. Me sentí egoísta y tonto, estaba con mis padres y me sentía desafortunado, esa versión de mí felizmente para el mundo ya no existe. Ver a las demás personas celebrar con sus seres amados me hizo reflexionar sobre lo afortunado que era, y que a pesar de que me había vuelto solitario, y me había aislado en la seguridad de mi habitación y las aulas de clases, ellos aún estaban conmigo. 

Ese día algo se encendió en mi corazón, la revelación llegó a mí en la silueta de mis padres que, aunque su amor está muerto, nunca dejaron de estar para mí. Soy lo que soy solo por y gracias a ellos. Aquella noche prometí que el año que acababa de nacer sería uno mejor, que pondría todo mi empeño y energía en revertir meses tan sombríos, y que dejaría atrás toda nostalgia y recuerdo. Creo que siempre la nostalgia está conmigo, pero últimamente he sido más veloz, más ligero, he aprendido a no escarbar en recuerdos desagradables. "El pasado no existe, el futuro no está prometido", constantemente me repito.

Desde ese momento, mi forma de ser se acentuó hacia lo más alegre y agradable y reconfortante que mi personalidad me permitía. Entré a un nuevo trabajo, que solo duraría los tres meses del verano y solo tenía como objetivo conseguir dinero. Sin saberlo, sería quizá el mejor trabajo que tuve, conocí muchas personas e hice, increíblemente para mi forma de ser, muchísimos amigos y conocidos. No sé de dónde saqué tanta energía social, fue un desborde que jamás había vivido, además conocí personas increíbles y agradables, con las cuales trabajar era un placer. Mis días se repartían en reír hasta sentir dolor en las mejillas, cenar temprano en la azotea del edificio contemplando el precioso atardecer del verano y fingir seriedad cuando algún ejecutivo de alto nivel estaba presente. 

Dejar atrás todo lo que me acechaba desde el recuerdo y todo lo vivido en el pasado, fue un impulso para mí, y a pesar de que las vicisitudes no dejaban de presentarse, nada podía ya derrotarme tan fácilmente como sí sucedía antes. Mi voluntad se había vuelto férrea, y mi corazón estaba listo para enfrentar cualquier contratiempo, casi cualquier dificultad propia de la vida.

Me gusta recordar esta temporada, ese año trajo cosas muy buenas y renovó mis deseos de continuar con todo y afrontar lo que sea que se presente. Finalmente, el cierre del 2024 llegó con la noticia de un trabajo mejor, algo que había buscado y anhelado con muchas fuerzas. Sin desfallecer había buscado por meses y cuando me veía pasando fiestas navideñas desempleado, el trabajo donde estoy hoy en día, con más cosas buenas que malas, tocó a mi puerta. No soy, desde hace mucho, un creyente, pero puedo decir que los tiempos del Señor son perfectos.


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