Hemos decidido olvidar, porque olvidar es lo más fácil, porque sino te lleva al angustia, el sentimiento de ausencia, la nostalgia.
Cuando uno olvida, es porque lo que ha de olvidar, o le causa dolor; o le causa vergüenza. Es más fácil olvidar el mal que hiciste antes de aceptarlo, es más fácil olvidar antes que enfrenta la ausencia. Pero en el fondo uno no olvida, sino que ignora, decide hacerse al tonto, al que nunca pasó, esperando que ningún estímulo sea tan fuerte como para regresarte a este momento, revivirte esos sentimiento. Aun así y naturalmente, estos recuerdos vuelven, y uno se da cuenta que ya no son lo mismos, que ya no te acechan en las noches porque son recuerdos muertos, momentos que ya no te acongojan, o alegran, o extrañas.
Me ocurre muy a menudo que hay ausencias que ya no importan, que ya no cuentan, que en su momento fueron el fin de todo, en su momento fueron un "y yo cómo sigo". Estas ausencias, sea por el tiempo o porque se reveló la verdadera naturaleza de los ausentes en cuestión pasan a ser pasajes lejanos de la vida. Entonces empiezas a ver las cosas desde un contexto fuera de todo, y te das cuenta de tus errores, te das cuenta que uno es medio imbécil para haber estado en tales situaciones. Del mismo modo hay ausencias de formas en las que interactuabas con las personas, te das cuenta que has cambiado, que crees que saliste de tu zona de confort pero tan solo te volviste un poco más oscuro y vicioso, que perdiste valores, que dejaste de valorar lo que antes, en tu inocencia, considerabas importante, lo que antes era todo, ahora es tan solo un momento.
Los días corren apresurados, caóticos, ya no hay tiempo para reflexionar sobre nuestros actos, solo hay tiempo para buscar algo que nos distraiga de nuestros pesares, así sean mínimos, así casi no los tengamos. ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Por qué no valoramos al del al lado? ¿Por qué preferimos lo rápido, simple, instantáneo, lo que sospechamos que no durará pero es divertido? Nos engañamos con estímulos superfluos, con sentimientos pasajeros e intensos que al final solo logran llenarnos un momento para luego dejarnos tirados en medio de la nada.
Para los que aún queremos y valoramos, es un mundo cruel, en donde somos burlados, dejados de lado, mandados a la mierda, porque; al parecer, a la gran mayoría de personas - no importa mucho lo que hayas pasado o vivido con alguien - siempre le es fácil deshacerse de uno. Abrirle las puertas a algo mejor, a algo que no se conoce pero que se angustia por sedarse con las nuevas vivencias que te pueda ofrecer es lo de hoy. Es la época de lo efímero y pasajero, es el tiempo de los errores y desvelos.